EVOLUCIÓN DE LA PUBLICIDAD

La publicidad está inmersa en una continua evolución.

Está por todas partes, ha adquirido mil y una formas diferentes, a veces ni siquiera somos conscientes de que estamos ante ella, ni de cuánto y hasta qué punto puede influir en nuestras decisiones.

Hoy, amigos, vamos a hablar de la Publicidad y de cómo ha ido cambiando a lo largo de la historia: desde un mensaje pasivo estampado en una pared, hasta una canción de Trap que en las últimas semanas ha circulado por todas partes para darnos a conocer el nuevo logo de Correos.

Si recordáis, en nuestro artículo de la semana pasada, dedicado a la relación entre Graffiti y Publicidad, mencionábamos que en el Mundo clásico ya encontrábamos anuncios escritos en paredes. Parece bastante lógico deducir que en el momento en que comenzaron a ofrecerse servicios y productos surgió la necesidad de anunciarlos. Servicios como, por ejemplo, los de las prostitutas en Pompeya, que aparecían pintados en las paredes de los prostíbulos a modo de “catálogo”, o bien ofertas de trueques o de otro tipo en los accesos a los Coliseos.
A medida que transcurrían los años la Publicidad iba también modificando su forma y sus objetivos: En la Edad Media surgen cierto tipo de “carteles” que anunciarían el nombre de un establecimiento y sus servicios o especialidades, realizado en algún tipo de material bastante consistente.

Esos podrían ser, a grandes rasgos, los antecedentes de la Publicidad tal como la conocemos hoy en día.

Demos un salto en el tiempo.

La aparición de la Radio y la Televisión propició la llegada de un nuevo tipo de mensaje publicitario, mucho más llamativo y cada vez más especializado, buscando delimitar el público objetivo, dependiendo del producto a anunciar. ¿Recuerdas aquellos jingles publicitarios de los años 50 o 60? ¿Aquella canción del “negrito del África tropical”? O una guapísima Carmen Sevilla cantándonos las excelencias de sus “dos televisores”? Bucea un poquito por Internet, que vas a encontrar auténticas joyitas

 

como estas

 

La creatividad en la Publicidad de aquella época estaba en ebullición. Otra cosa es el tipo de mensaje que se lanzaba: muchas veces machista, clasista, o xenófobo. Pero ese es otro asunto, del que podemos hablar en otra ocasión… que tendríamos para rato.

El tiempo seguía pasando, y la Publicidad seguía su evolución, acompañando a los cambios que se producían en la sociedad: cada vez era más difícil llamar la atención del posible consumidor, había que buscar otro tipo de recursos más allá de lo que se ofrecía. Y ahí teníamos a los creativos publicitarios volviéndose locos para ver con qué pirueta conseguían captar la atención del público la próxima vez. Así, la Publicidad fue cambiando poco a poco, para dejar de lado el modo enunciativo, y convertirse en un auténtico espectáculo con producciones de una enorme calidad… y en algunos casos de una gran repercusión, como aquella “cola” de la ONCE, que a finales de los años 80 trajo de cabeza a más de uno, hasta que se supo qué era aquello que iba a “traer cola”.

Hoy en día, las mejores producciones publicitarias se centran en crear todo un concepto en torno al producto, un ambiente muy concreto para un público muy determinado. Podríamos poner como ejemplo los spots de Jean Paul Gaultier.

Como este

Y, claro, puestos a hablar de Publicidad y comunicación no podemos pasar por alto las Redes Sociales, que una vez más han venido a revolucionarlo todo, y traen, claro, una nueva manera de hacer Publicidad: mucho más interactiva, personalizada, adaptada al cliente potencial prácticamente al detalle… y en cualquier parte. Hay para todos los gustos: más estática, menos estática, vídeos, marcas que aparecen en contenidos de personas influyentes sin que apenas nos demos cuenta… las posibilidades son casi infinitas.
¡Y habíamos empezado por Grecia y Roma! Vaya cambio, ¿eh?

Hablando de cambios

Para terminar quiero hablaros de algo que mencionaba al principio: el nuevo logo de Correos y esa cancioncita que de forma machacona (y muuuuuy pegadiza) nos lo presenta. El nuevo logo de Correos se adapta a los gustos de hoy en día, y la campaña se basa en un vídeo que tiene como fondo una canción de Trap, un producto dirigido a dos tipos de público muy concreto: el convencional, que conoce Correos porque lo ha utilizado siempre, y estaba familiarizado con el logo (al que se llega a través de la imagen), y el sector más joven, que utiliza más los servicios de mensajería y para el cual la imagen de Correos no era tan familiar. ¿Cómo llegamos a ellos? Con un tema musical que ellos van a identificar rápidamente, un estribillo machacón y un grafismo que desmenuza y vuelve a unir el logo una y otra vez. ¡A ver quién es el guapo al que no se le pega!

Puedes verlo aquí

Ahora, la cuestión es: ¿Cuál será la próxima vuelta de tuerca de la Publicidad? Está difícil ¿eh?

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