whatsapp icono

Mándame un

whatsapp

Escanea el QR para 
hacerlo desde el móvil

Diseño de página web Valencia // Branding digital // Desarrollo WordPress // Experiencias interactivas // SEO técnico //

Cuánto cuesta una página web en 2026 (precios reales por tipo de proyecto)

Tabla de contenidos

Dos mil euros.Es la frontera donde cambia la conversación. Por debajo compras casi siempre una plantilla montada deprisa. Por encima empiezas a pagar decisiones.La realidad es que el precio de una página web no depende del número de páginas de tu menú: depende de cuántas decisiones toma alguien por ti y de cuántas acabas tomando por tu cuenta un domingo por la noche.Aquí van los cuatro tramos con cifras, qué entra en cada uno y qué hace subir tu presupuesto. También cómo reconocer una oferta que no puede salir por ese dinero antes de que la firmes.

Un presupuesto web son cuatro partidas, no un número

Casi todos los presupuestos que te van a llegar tienen la misma forma: una lista de páginas y un total abajo. Así no se puede comparar nada. Es como elegir hipoteca mirando solo la cuota del primer año.Detrás de ese total hay cuatro partidas que pagas siempre, las separe el proveedor o no:
  • Diseño: decidir qué ve tu cliente, en qué orden y con qué objetivo en cada pantalla. No es elegir tus colores.
  • Desarrollo: convertir eso en un sitio que carga rápido, que puedes editar sin romperlo y que no depende de siete plugins de pago.
  • Contenido: tus textos, tus fotos, tus fichas y la estructura que las ordena. Es la partida que más se «regala» en los presupuestos y la que más retrasa los proyectos.
  • SEO de base: arquitectura de URLs, jerarquía semántica, datos estructurados y redirecciones 301 si vienes de otra web.
Si tu presupuesto no distingue estas cuatro, hay una o dos que no están dentro. Normalmente el contenido y el SEO, que son justo las que decidirán si alguien encuentra tu web dentro de un año.Pedir ese desglose no es desconfiar. Es la única forma de comparar dos ofertas que se llevan mil euros.Y cuando lo pides pasa algo revelador.El proveedor que ha pensado tu proyecto te contesta en el mismo correo, con horas aproximadas por bloque y con lo que necesita de ti. El que iba a montar una plantilla responde que va todo incluido y cambia de tema.Esa respuesta te dice más que su portfolio, porque distingue a quien planifica de quien maqueta. En la forma en que planteo un proyecto antes de tocar el diseño, ese desglose es el primer documento que sale: antes que cualquier boceto.

Los cuatro tramos de precio de una página web

Las horquillas de abajo son de proyectos en España, con IVA aparte y sin dominio ni hosting incluidos.
TramoPrecioQué recibesPara quién tiene sentido
Plantilla montada300 – 900 €Tema comprado, 5-7 secciones, tus textos y tus fotos, formulario básicoValidar una idea o tener presencia mínima. Poco más
Plantilla trabajada900 – 2.000 €Tema comercial personalizado, algo de redacción, blog configurado, analíticaNegocio local sin competencia digital seria
Desarrollo propio2.000 – 6.000 €Diseño desde cero, WordPress limpio, contenido trabajado, rendimiento y SEO técnico medidosEmpresa que compite por búsquedas y vive de lo que entra por la web
Ecommerce o proyecto con integraciones6.000 – 15.000 €Catálogo, pasarelas, sincronización con ERP o portales, idiomas, migración de datosTienda con catálogo real o negocio con software propio detrás
El salto de 2.000 € no compra «más diseño». Compra que alguien tome las decisiones estructurales antes de maquetar, que es exactamente lo que no ocurre en los dos primeros tramos.Para situar tu caso no necesitas un experto: cuenta cuántos diseños distintos necesita tu web, mira si algún dato tiene que venir de otro programa y decide quién escribe los textos. Con esas tres respuestas ya sabes en qué fila estás, y si dos proveedores te ofrecen la misma fila por precios que se llevan el triple, uno de los dos ha entendido mal tu proyecto.

El cuarto tramo merece una advertencia aparte

Una tienda no se encarece por tener más páginas, sino por todo lo que ocurre después de que alguien pulse «Comprar»: stock, pasarelas, facturas, envíos y devoluciones.Ahí el precio lo marcan tu catálogo y tus integraciones, no el diseño. Una tienda de 40 referencias y otra de 4.000 pueden costar lo mismo o el triple según de dónde salgan los datos y quién los mantenga al día.Lo que comparten todas es esto: una tienda deja de vender en silencio cuando esa parte se resuelve con parches.Y sí, hay webs muy baratas que cumplen su función durante un tiempo. El problema llega cuando tu negocio crece y tu web no puede seguirlo, algo que se ve antes en los fallos típicos de una web de pyme que en la factura.Cuanto cuesta una página web

Qué encarece un presupuesto (y qué no)

El diseño casi nunca es lo que dispara tu factura. Lo que la dispara es todo lo que tiene que hablar con otro sistema.Las cinco variables que mueven de verdad la cifra:
  • Número de plantillas distintas, no de páginas. Cuarenta fichas de producto con el mismo diseño son una plantilla. Cinco páginas con cinco diseños son cinco.
  • Integraciones. Un ERP, un motor de reservas, un CRM o un feed de portales multiplican el trabajo de desarrollo y, sobre todo, el de pruebas.
  • Idiomas. Cada idioma añade contenido, revisión, estructura de URLs y etiquetas hreflang. No es un plugin y ya está.
  • Migración. Cambiar de dominio o de estructura sin un mapa de redirecciones 301 es la forma más rápida de perder las posiciones que te costaron años.
  • Contenido. Si lo escribe el proveedor, súmalo a tu presupuesto. Si lo escribes en tu despacho, súmalo también: en tus horas.
Lo que no encarece tu web: el número de secciones del menú, tener blog o no tenerlo, y el color corporativo. Si un presupuesto sube por eso, te están cobrando el tiempo de maquetar a mano lo que debería estar sistematizado.Hay una sexta variable que casi nadie pone en el presupuesto y que sí paga alguien: el plazo.Un proyecto de cinco plantillas se entrega en seis u ocho semanas cuando el contenido llega a tiempo. Si pides el mismo trabajo en tres semanas, o pagas un recargo o el proveedor recorta la parte que no se ve: pruebas, medición y contenido propio.Comprimir la fecha no acelera nada. Solo traslada el retraso a la fase en la que ya no puedes reclamar.

Los mismos 3.000 euros, dos maneras de gastarlos

Aquí es donde el precio deja de ser una cifra y pasa a ser una decisión de asignación.
PartidaEscenario A: todo al escaparateEscenario B: web, contenido y medición
Desarrollo2.400 € en una plantilla con veinte secciones1.900 € sobre cinco plantillas bien pensadas
Contenido0 €. Copiado de la web anterior700 € en las tres páginas que traen negocio
Medición0 €. Nadie mira nada400 € en medir y corregir las primeras seis semanas
Publicidad600 € el primer mes0 € hasta tener datos que digan dónde invertir
Resultado neto a 12 mesesVeinte páginas que nadie encuentra y una factura mensual de tráfico pagado para compensarloCinco páginas que posicionan y un dato para decidir qué construir después
El escenario A carga en 4 segundos en móvil y esconde el formulario al final de páginas de 2.000 palabras. El B no es más bonito: es más barato de operar.No hace falta que me creas: coge tu ticket medio, divide 3.000 entre esa cifra y mira cuántas ventas necesitas para recuperar tu inversión.Si te salen tres, cualquiera de los dos escenarios vale. Si te salen ochenta, el escenario A no llega nunca: veinte páginas mal planteadas no captan a ochenta clientes.
Comprar tráfico hacia una web que no convierte es la versión digital de pagar intereses sin amortizar capital.
Lo escribí al analizar por qué muchos negocios de la Comunidad Valenciana queman presupuesto en campañas y sigue siendo el error más caro que veo.Hay una variante del escenario A que aparece cada vez más: gastarlo todo en el diseño y nada en el orden de lectura.Una portada preciosa donde el usuario no sabe qué hacer rinde peor que una fea con un solo botón claro. Eso se corrige mirando cómo se mueve de verdad tu usuario por la página, no cambiando la tipografía.

Cómo se reconoce una oferta imposible

Hay un punto por debajo del cual las cuentas no salen, y se puede calcular sin ser del sector.Un proyecto de cinco plantillas con contenido y SEO de base son entre 40 y 70 horas de trabajo real. Divide el precio que te han ofertado entre esas horas. Si el resultado está por debajo de 15 € la hora, no estás comprando barato: estás comprando otra cosa. Normalmente un tema de pago instalado en dos tardes, con el contenido de relleno del propio tema todavía dentro de tus páginas.Hay una segunda señal, más silenciosa: el presupuesto que dice «todo incluido» y no lista qué es todo. En ese formato, todo significa el tema comprado, sus demos traducidas y tus fotos redimensionadas. Lo que no incluye no aparece por ninguna parte, y por eso no puedes reclamarlo después.El caso extremo lo vimos con las webs subvencionadas del Kit Digital, donde el precio lo fijaba el bono y no el proyecto. El resultado fue un volumen enorme de sitios entregados que no sirven para nada, con la misma estructura repetida negocio tras negocio.Nada de ofertas cerradas sin briefing.Un presupuesto serio llega después de preguntarte qué vendes, a quién y qué pasa en tu empresa cuando alguien rellena el formulario. Si te llega un PDF con un precio antes de esa conversación, ese precio no describe tu proyecto: describe la plantilla que ya tenían montada.

Cómo se paga un proyecto web

El calendario de pagos dice tanto del proveedor como la cifra.Lo habitual y sano son dos o tres hitos:
  1. Al arrancar: un 40% o 50%, que cubre el trabajo de definición y de diseño.
  2. Al aprobar la maqueta: un tramo intermedio, contra un entregable con nombre.
  3. Contra entrega: el resto, con la web ya publicada y funcionando en tu dominio.
Cada hito debería tener un entregable con nombre, no una fecha suelta en un correo.

Dos señales de alarma

La primera: el 100% por adelantado en un proyecto de cuatro cifras. No es estándar y te deja sin ninguna palanca si el trabajo se para.La segunda: la cuota mensual sin fin que sustituye al precio del proyecto, muy común en las ofertas de «web por 49 € al mes». Ahí no compras nada. Alquilas una plantilla y, el día que dejas de pagar, se apaga.Pregunta siempre qué pasa si el proyecto se detiene a mitad por tu lado, por ejemplo porque el contenido se retrasa dos meses.Un contrato serio lo contempla y pone fecha de caducidad al presupuesto. Uno improvisado te lo dirá cuando ya haya ocurrido.

Lo que llega después de la factura

El precio de entrega no es el coste de tu proyecto. Hay tres partidas recurrentes que aparecen sí o sí:Hosting y dominio, entre 100 € y 400 € al año según lo que tu sitio necesite de verdad. Licencias de plugins premium, que en una web montada con maquetador se van fácil a 300 € anuales. Y el mantenimiento, que es lo que evita que un WordPress abandonado seis meses acabe siendo un incidente de seguridad.Lo que importa aquí es que entren en tu cuenta desde el principio: un desarrollo de 3.000 € con 900 € anuales de licencias te cuesta 5.700 € a tres años, no 3.000 €. Esa es la cifra con la que deberías comparar dos presupuestos, y casi nunca es la que aparece en la portada del PDF.Conviene además preguntar qué parte de ese recurrente es evitable.Las licencias de un maquetador son un peaje permanente; el hosting y las copias de seguridad, no. Un proyecto bien planteado reduce la primera partida a cero y deja solo las que sostienen el sitio.

Cuatro preguntas antes de firmar

Estas cuatro separan a un proveedor que sabe lo que hace de uno que improvisa:
  1. ¿Cuántas plantillas distintas incluye el presupuesto y qué pasa si necesito una más?
  2. ¿Quién escribe el contenido y en qué fecha lo necesitas de mí?
  3. ¿Qué compromiso de rendimiento asumes en móvil y con qué herramienta se comprueba?
  4. ¿Con qué me quedo si mañana trabajo con otro: acceso al hosting, al dominio y al código?
Esa última es la que más gente olvida. Si la respuesta es vaga, el precio deja de importar, porque lo que estás comprando no es tuyo. Antes de pedir presupuestos nuevos conviene revisar qué te entregaron la última vez y con qué te quedaste en la mano.

Entonces, cuánto vale tu caso

Depende de tres cosas: cuántas plantillas necesita tu web, con qué sistemas tiene que hablar y quién escribe tus textos.Con esas tres respuestas la horquilla se estrecha a unos cientos de euros, y puedes comparar dos presupuestos sin ser del sector.Yo no doy precios cerrados por teléfono. Doy una horquilla en la primera conversación y un presupuesto por partidas cuando sé qué estamos construyendo. Si tu proyecto no encaja en lo que hago, te lo digo en esa llamada y no en la tercera reunión.Tu web se amortiza o no se amortiza, y eso se decide en las cuatro partidas de arriba, no en la plantilla que elijas. Puedes ver proyectos terminados con sus cifras para comprobar en qué tramo estaba cada uno, y los trabajos publicados si prefieres juzgar el resultado antes que el proceso.
Ilustración onírica con una nube y un pulgar hacia arriba, símbolo positivo de la identidad creativa de Alejandro Schintu

¿Quieres saber en qué tramo cae tu proyecto antes de pedir tres presupuestos a ciegas?

Alejandro Schintu – Developer y frontend especializado en WordPress

Diseñador web en WordPress que convierte ideas en experiencias potentes, rápidas y con carácter.

Más artículos

Conoce mas ideas y
opiniones incómodas.

Programador wordpress valencia

Diseños que convierten y hacen que tu competencia sude un poco.

Guías prácticasTendencias del diseño web
Haz scroll para más

Conoce más
sobre mi .

Elementos de identidad visual y estrategia digital para marcas que buscan diferenciarse.
Elementos de identidad visual y estrategia digital para marcas que buscan diferenciarse.
Elementos de identidad visual y estrategia digital para marcas que buscan diferenciarse.
Mockup de diseño web a medida en ordenador mostrando un proyecto corporativo de Alejandro Schintu.
Elementos de identidad visual y estrategia digital para marcas que buscan diferenciarse.
Mockup de diseño web a medida en ordenador mostrando un proyecto corporativo de Alejandro Schintu.
Mockup de diseño web a medida en ordenador mostrando un proyecto corporativo de Alejandro Schintu.
Elementos de identidad visual y estrategia digital para marcas que buscan diferenciarse.

Sigue scrolleando
para más.