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Páginas web baratas: qué te estás jugando (y cuándo sí compensan)

Tabla de contenidos

Tu web costó 400 euros. Está online. Tiene tus servicios, tus fotos y un formulario que funciona.Nadie te engañó: recibiste exactamente lo que pagaste.El problema de las páginas web baratas no es lo que te traen el primer día, sino lo que dejan de traerte el día cuatrocientos. Una web low cost es la silla de 29 euros de una oficina donde pasas ocho horas diarias: aguanta, y se nota al segundo mes.

Qué se recorta cuando el precio baja

Ningún proveedor pierde dinero. Cuando tu precio cae, cae el trabajo, y siempre por el mismo orden:
  • La estrategia: nadie te pregunta a quién vendes ni qué debe pasar cuando alguien llega, así que se monta lo que trae el tema comprado.
  • El contenido: se copia de tu web anterior o se rellena con los textos de ejemplo de la plantilla, a veces todavía traducidos del inglés.
  • El rendimiento: abre tu portada, pulsa «Inspeccionar elemento», ve a «Network» y recarga. Por encima de 70 peticiones para mostrar texto y fotos, pagas un peaje en cada visita.
  • La estructura para buscadores: encabezados improvisados, URLs sin criterio y ninguna redirección desde tu sitio anterior.
  • La propiedad: tu dominio y tu hosting quedan a nombre del proveedor.
Cero plantillas con el contenido de relleno todavía dentro.Las cinco tienen la misma causa. Un proyecto de 400 € da para seis u ocho horas de trabajo, y en ese tiempo solo cabe instalar, maquetar y publicar.Todo lo que va antes de maquetar, que es decidir qué vende cada página, y todo lo que va después, que es medir y corregir, se queda fuera por aritmética y no por mala fe.Ese cálculo lo tienes desglosado en cuánto cuesta una página web, con las horas que lleva cada tramo.

La cronología de una web de 400 euros

Esto no es una predicción, es la secuencia que se repite en los sitios con este origen que me llegan para una segunda opinión.Mes 0. Tu web se publica y se ve razonable en el portátil de la oficina. Nadie la ha abierto todavía en un móvil con datos y sin Wi-Fi.Mes 3. Google indexa poco: tus páginas de servicio compiten entre sí porque el proveedor repitió la misma palabra clave en todos los títulos.Mes 6. Quieres cambiar un precio y descubres que ese bloque no se edita desde tu panel, así que escribes al proveedor, tarda once días y te cobra la modificación.Mes 12. Tres plugins piden licencia y uno de ellos sostiene la maquetación entera: si no renuevas se rompe, y si renuevas pagas 240 € al año por algo que creías comprado.Mes 18. Contratas anuncios porque tu web no trae nada por su cuenta, y empiezas a pagar tráfico cada mes para compensar una estructura que no convierte.Mes 24. Pides presupuesto para rehacerla y la respuesta honesta es que no se puede partir de ahí, porque tu contenido tampoco es reutilizable.Suma: 400 € de web, 480 € de licencias, dos años sin captación orgánica y un proyecto nuevo entero. Tu web barata fue la partida pequeña de esa factura.Lo que más duele de esa cuenta no son los euros. Son los 24 meses en los que tu competencia estaba posicionando páginas mientras la tuya no podía.Ese tiempo no se compra después: los resultados orgánicos tardan meses en moverse desde que se corrige la estructura.

Las tres frases que delatan un presupuesto barato

Aparecen casi siempre, y las tres significan lo mismo.«Te la dejamos lista en una semana.» Una semana da para instalar y maquetar, no para decidir. Si nadie te ha preguntado por tu cliente ni por tu proceso de venta, esa semana es real precisamente porque no hay nada que pensar.«El SEO ya viene incluido.» Incluido suele significar un plugin instalado con los semáforos en verde. Eso comprueba que existen etiquetas, no que digan algo útil ni que tu arquitectura tenga sentido.«Luego lo puedes editar sin problema.» Cierto a medias: podrás cambiar los textos que el maquetador deje editables, que casi nunca son los que querrás tocar.Pregunta en concreto si podrás añadir una página nueva con el mismo diseño sin llamar a nadie.Ninguna de las tres es mentira. Son promesas que se cumplen en su versión mínima, y ahí está el truco.

Cuándo sí compensa

No todas las webs tienen que captar clientes. Decir lo contrario sería venderte humo.Un proveedor que vende «webs desde 300 €» tiene sentido si vas a validar una idea que quizá abandones en tres meses, si tu negocio vive de la recomendación, o si necesitas una landing con fecha de caducidad. En esos casos gastar 3.000 € sería el error.La regla: cuando tu web no forma parte de cómo entra el dinero en tu empresa, no merece un desarrollo propio. En el resto de casos el ahorro es un aplazamiento, y los aplazamientos tienen intereses.Hay un tercer caso legítimo, menos evidente.Si acabas de arrancar y todavía no sabes qué servicio vas a vender más, una web mínima durante seis meses te da algo que ningún proyecto caro puede darte: datos sobre lo que la gente te pide de verdad. Con esa información el desarrollo posterior se plantea sobre hechos, que es como abordo cada encargo.Lo que no funciona es quedarse ahí tres años por inercia.

Qué revisar antes de firmar

Cuatro comprobaciones que puedes hacer sin conocimientos técnicos:
  • Pide el nombre del tema que van a usar y búscalo: si cuesta 60 € en un marketplace, ya sabes qué parte de tu presupuesto es trabajo.
  • Exige por escrito que tu dominio y tu hosting se contraten a tu nombre, con tus accesos. Sin excepciones.
  • Pregunta qué le pasa a tu maquetación el día que dejes de pagar las licencias de los plugins.
  • Abre en tu móvil, con datos y fuera de casa, otra web hecha por ese proveedor: si tarda más de tres segundos en mostrar algo útil, la tuya también lo hará.
Ese último punto es el que más gente se salta. También es el que mejor predice el resultado. La velocidad no es un detalle de diseñador: es la primera impresión real de tu negocio, y la desarrollé en por qué una web lenta te cuesta ventas.Añade una quinta comprobación si vendes online. Pídeles el nombre de una tienda que hayan montado y haz el recorrido completo hasta el paso previo al pago. Ahí es donde se cae la mayoría, porque una tienda falla en silencio mucho antes de que su dueño se entere.Lo barato tampoco lleva siempre precio bajo en tu factura: a veces lo paga otro. Es lo que ocurrió con las webs entregadas con bono digital, donde el importe estaba fijado de antemano y nadie tenía incentivo para preguntar qué necesitaba cada negocio.páginas web baratas

Antes de tirar nada, mide

¿Tu web barata está frenando tu negocio o simplemente no lo ayuda?A veces tu sitio se salva: se limpian los plugins, se reescriben las tres páginas que traen negocio y se corrige la estructura, por una fracción de lo que cuesta empezar de nuevo. Para saber si es tu caso necesitas un diagnóstico antes de decidir, y no la opinión del siguiente proveedor que te llame por teléfono.Existe además un punto intermedio: mejorar lo que vive tu usuario sin tocar el diseño. Lo cuento en mejorar la experiencia sin rediseñar y suele mover más números que un rediseño completo. Y si tu web funciona pero nadie la cuida, un sitio sin mantenimiento se degrada solo, por bien construida que estuviera.La señal para tirarlo todo es concreta: cuando arreglar cuesta más que rehacer, o cuando tu contenido no es reutilizable ni corrigiéndolo.A partir de ahí, seguir poniendo parches es gastar el dinero dos veces. El antes y el después de proyectos que pasaron por esa decisión te da mejor referencia que cualquier presupuesto.

Si tu prioridad es el precio, no soy tu proveedor

Yo no compito por entregarte el presupuesto más bajo para tu negocio. Hay quien entrega webs de 500 € en dos días, y para algunos negocios esa es la decisión correcta.Si buscas la web más barata que se pueda publicar, cógela y ahórrate la reunión conmigo. Si buscas que tu web te traiga trabajo dentro de dos años, hablamos de qué necesita una web de pyme para generar negocio y ponemos cifras a las dos opciones.
Ilustración onírica con una nube y un pulgar hacia arriba, símbolo positivo de la identidad creativa de Alejandro Schintu

¿Prefieres pagar una vez o pagar cada año hasta que toque rehacerla?

Alejandro Schintu – Developer y frontend especializado en WordPress

Diseñador web en WordPress que convierte ideas en experiencias potentes, rápidas y con carácter.

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